La costera zona de Paracas, ubicada a unos 260 kilómetros al sur de la ciudad de Lima, y a la cual se puede llegar tomando la carretera Panamericana, alberga la única reserva natural marítima que existe en Perú, las exuberantes Islas Ballestas y una pujante zona hotelera que apunta a ser el nuevo polo de desarrollo turístico del país.
Ica, por su parte, está llena de historia y tiene aún innumerables huellas de un pasado marcado por la riqueza cultural y arquitectónica de la época Prehispánica, de la Conquista y del Virreinato, situación que despierta un extraño sentimiento en todo aquel que se detiene a contemplar sus cerros de piedra quebrada por el sol o sus atardeceres de ensueño. Esta región árida, que paradójicamente es una de las más importantes despensas agrícolas del país, es además la zona vinícola por excelencia, precisamente allí están los principales productores de Pisco del país.
Un placer para el paladar
El tema gastronómico definitivamente es un aliciente para los turistas que visitan Perú, puesto que este terruño tiene entre sus calificativos ser el destino con el mayor número de platos autóctonos en el mundo, suma más de dos mil. Su variedad culinaria es tan diversa que sin lugar a dudas en una corta estadía se corre el riesgo de aumentar algunos kilos, pero que sopesado con el placer que otorga la variedad de sabores al paladar, tengo el convencimiento de que la mayoría preferirán protagonizar un esfuerzo mayúsculo para bajarlos al llegar a su país de origen.
Más de un visitante recientemente, grupo en el que me incluyo, se vio tentado por los magistrales platos del Perú, tales como el ceviche de pescado, el lomo saltado, la carapulca, la causa a la limeña, la mazamorra morada, un delicioso postre a base de lúcuma o quizá su trago bandera, el pisco sour, un aguardiente extraído de la uva, que se frapea con limón, clara de huevo, azúcar, y gotas amargas de angostura, claro está preparado por uno de los afamados chefs peruanos, quienes son reconocidos en todo el orbe por su aporte a la conservación y enaltecimiento de la cocina de este país suramericano.
En definitiva, Perú es un destino que enamora, que transpira calidez en todos y cada uno de sus sitios, y que al partir de él se tiene algo seguro, siempre se quiere volver.
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| Índice del Artículo |
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| Perú, una joya latinoamericana |
| Lima, Paracas e Ica, otro cuento |
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La costera zona de Paracas, ubicada a unos 260 kilómetros al sur de la ciudad de Lima, y a la cual se puede llegar tomando la carretera Panamericana, alberga la única reserva natural marítima que existe en Perú, las exuberantes Islas Ballestas y una pujante zona hotelera que apunta a ser el nuevo polo de desarrollo turístico del país.
Ica, por su parte, está llena de historia y tiene aún innumerables huellas de un pasado marcado por la riqueza cultural y arquitectónica de la época Prehispánica, de la Conquista y del Virreinato, situación que despierta un extraño sentimiento en todo aquel que se detiene a contemplar sus cerros de piedra quebrada por el sol o sus atardeceres de ensueño. Esta región árida, que paradójicamente es una de las más importantes despensas agrícolas del país, es además la zona vinícola por excelencia, precisamente allí están los principales productores de Pisco del país.
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Un placer para el paladar
El tema gastronómico definitivamente es un aliciente para los turistas que visitan Perú, puesto que este terruño tiene entre sus calificativos ser el destino con el mayor número de platos autóctonos en el mundo, suma más de dos mil. Su variedad culinaria es tan diversa que sin lugar a dudas en una corta estadía se corre el riesgo de aumentar algunos kilos, pero que sopesado con el placer que otorga la variedad de sabores al paladar, tengo el convencimiento de que la mayoría preferirán protagonizar un esfuerzo mayúsculo para bajarlos al llegar a su país de origen.
Más de un visitante recientemente, grupo en el que me incluyo, se vio tentado por los magistrales platos del Perú, tales como el ceviche de pescado, el lomo saltado, la carapulca, la causa a la limeña, la mazamorra morada, un delicioso postre a base de lúcuma o quizá su trago bandera, el pisco sour, un aguardiente extraído de la uva, que se frapea con limón, clara de huevo, azúcar, y gotas amargas de angostura, claro está preparado por uno de los afamados chefs peruanos, quienes son reconocidos en todo el orbe por su aporte a la conservación y enaltecimiento de la cocina de este país suramericano.
En definitiva, Perú es un destino que enamora, que transpira calidez en todos y cada uno de sus sitios, y que al partir de él se tiene algo seguro, siempre se quiere volver.
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