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Si ha pensado con frecuencia en un lugar en la Riviera Maya para descansar rodeado de la naturaleza, con el mejor servicio y un ambiente para adultos, el Valentin Imperial Maya es el sitio que buscaba.por Héctor Gómez Pérez
Siempre se lo he escuchado decir a mi madre: “una casa sin niños es como un jardín sin flores”, y con ese instinto materno que hace que tengan la razón en muchas situaciones, uno se imagina qué sería de los hogares sin esas risas contagiosas que recorren los cuartos y llenan de colores la vida, sin un calcetín con superhéroes bordados por aquí y un Elmo Cosquillas por allá. Se viene a la mente una casa sin chicos, lúgubre y con todo puesto en su lugar. Una imagen triste, por lo menos en lo que a mí se refiere.
Pero también es verdad que hay momentos en que los adultos quisiéramos simplemente desconectarnos del mundo, cerrar los ojos y no pensar en las tareas escolares, ni en los pequeños llorando porque requieren atención. En lugar de eso quisiéramos dedicarnos un tiempo de calidad única y exclusivamente para nosotros. Parece un sueño, pero es un estado que se puede lograr en el Hotel Valentin Imperial Maya, en la Riviera Maya mexicana.
Cerca de todo, pero lejos del mundo
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Este hotel abrió sus puertas en noviembre de 2007 y desde sus inicios ha manejado el concepto de “solo adultos”; de un lado porque no existe tanta competencia como la que hay con los hoteles familiares y de otra parte porque la gente está dispuesta a pagar un poco más para tener más lujos y escaparse a un lugar paradisíaco sin los niños.
Según Jeffrey J. Vandenberghe, vicepresidente de mercadeo y ventas del Valentin Imperial Maya, los factores que marcan la diferencia de este hotel frente a otros de la zona radica en que “tiene una playa fabulosa y hemos mantenido un gran respeto por el medio ambiente cuidando las especies nativas de flora y fauna, por ejemplo a nuestras playas llegan las tortugas a poner sus huevos, es todo un espectáculo. Además la arquitectura conserva el estilo de la hacienda mexicana, algo que no tienen los otros hoteles”.
Desde el mismo momento de su arribo, el huésped sentirá la diferencia con respecto a sus anteriores experiencias en la industria de la hospitalidad. Así lo dejó ver Sebastián Fernández, group publisher de Latin Press Inc, casa editorial propietaria de esta revista, quien recientemente estuvo una temporada en el Valentin Maya en compañía de su esposa.
“Por ejemplo, el trayecto entre la puerta del hotel y la recepción es de aproximadamente cinco minutos porque el terreno es inmenso, el traslado se hace en carritos de golf y sobre la ruta hay un control en el que te preguntan tu nombre, por eso al arribar las personas que te reciben te ofrecen con una copa de champaña para ti y tu esposa. A diferencia del lobby convencional éste tiene diez escritorios y uno puede hacer el check in cómodamente sentado. Es un ambiente muy natural lleno de pájaros e iguanas que recorren el lugar de aquí para allá”
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