Definitivamente tenemos mucho que aprender de los estadounidenses. Más allá de cualquier polémica socio política que pueda elevarse, cuando ellos quieren hacer algo bien lo hacen bien, sin excusas ni dobles visiones.
En el segmento de la organización de eventos y convenciones se puede palpar claramente lo que digo al comienzo de esta editorial. A mediados de mayo tuve la suerte de participar en mi primer International Pow Wow y la verdad es que quedé bastante impresionado con las cosas que observé. Creo que muchos de ustedes, mis queridos lectores, participaron y podrán dar fe de lo que escribo.
Iniciemos con la relación con los participantes en el evento. Parto de la realidad de que dentro de nuestros lectores tenemos un número importante de meeting planners, y en ese sentido es muy importante establecer una buena relación con la masa con la que pretendemos llenar nuestro evento. Los organizadores del Pow Wow estuvieron en comunicación permanente tanto con los delegados de prensa como con los visitantes a las salas de negocio, factor que sin lugar a dudas permitió que desde el principio los participantes estuvieran completamente sintonizados con los detalles del evento.
Sin embargo, los elementos más impresionantes se dieron in situ. Los organizadores del certamen se coordinaron de manera perfecta con los patrocinadores y eso permitió, por ejemplo, que en el puesto de inmigración, en el aeropuerto de Miami, la ciudad sede, hubiera unas líneas de inspección exclusivas para los delegados, lo cual hizo que éstos ingresaran sin mayores contratiempos a Estados Unidos.
Durante la exposición, la organización fue impecable. Había horarios para todo y los tiempos eran ajustados, nada que ver con los eventos latinos donde somos bastante laxos con el cumplimiento de los tiempos. Más allá de simplemente aplaudir la organización del evento de turismo más grande de los Estados Unidos, lo realmente importante es tomar las cosas buenas y aprender para nuestra propia experiencia.
Soy un gran amigo de la teoría administrativa. Creo que la clave de todo está en la planificación, la cual, llevada de un modo ortodoxo, deriva en poca improvisación y en el éxito de las reuniones de negocios. Pow Wow es siempre un ejemplo de ello.
Buen viento y buena mar.
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En el segmento de la organización de eventos y convenciones se puede palpar claramente lo que digo al comienzo de esta editorial. A mediados de mayo tuve la suerte de participar en mi primer International Pow Wow y la verdad es que quedé bastante impresionado con las cosas que observé. Creo que muchos de ustedes, mis queridos lectores, participaron y podrán dar fe de lo que escribo.
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Sin embargo, los elementos más impresionantes se dieron in situ. Los organizadores del certamen se coordinaron de manera perfecta con los patrocinadores y eso permitió, por ejemplo, que en el puesto de inmigración, en el aeropuerto de Miami, la ciudad sede, hubiera unas líneas de inspección exclusivas para los delegados, lo cual hizo que éstos ingresaran sin mayores contratiempos a Estados Unidos.
Durante la exposición, la organización fue impecable. Había horarios para todo y los tiempos eran ajustados, nada que ver con los eventos latinos donde somos bastante laxos con el cumplimiento de los tiempos. Más allá de simplemente aplaudir la organización del evento de turismo más grande de los Estados Unidos, lo realmente importante es tomar las cosas buenas y aprender para nuestra propia experiencia.
Soy un gran amigo de la teoría administrativa. Creo que la clave de todo está en la planificación, la cual, llevada de un modo ortodoxo, deriva en poca improvisación y en el éxito de las reuniones de negocios. Pow Wow es siempre un ejemplo de ello.
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