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por Lyda Durango
{mosimage}Las celebridades no se equivocan. Sus gustos refinados y su estilo de vida a la moda son el termómetro de los buenos lugares. Un ejemplo de ello en su tiempo lo fueron Frank Sinatra, Nat King Cole y Sammy Davis, por nombrar solo algunos. Al frecuentar el área de South Beach dieron un aire de exclusividad al área y el Hotel Cadillac no escapó a su preferencia. Por eso, en 1957 fue éste el lugar elegido para filmar la película “Pal Joey”, con Frank Sinatra, Rita Hayworth and Kim Novak.
Y es que con su estilo Art Deco el hotel hizo carrera entre las celebridades de la época. Construido en 1940 por el arquitecto Roy France, uno de los más reconocidos e influyentes arquitectos de la época, el hotel tendría casi 70 años después una renovación de US$ 40 millones que culminó una etapa de su historia pero dio inicio a otra, donde la modernidad se mezcla con la historia para renovar este ícono de la hotelería del área.
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Durante la renovación y para hacer de este hotel un lugar que combina historia y modernidad, sus propietarios tuvieron el cuidado suficiente para conservar los detalles y a fé que lo lograron. El hotel actualmente conserva el aviso original del hotel Cadillac, así como la entrada cubierta con un voladizo brillante que recuerda la capota de un auto. “Los dueños inviertieron bastante dinero no solo en renovar sino en mantener el aspecto Art Deco”, comenta Laura San Nicolas, gerente general del Courtyard Oceanfront Beach Resort. “Parte de ser un hotel Art Deco es mantener esa estructura original del hotel”, agrega.
El ambiente de su arquitectura tradicional es la envoltura para este hotel, cuyos servicios, programas y ammenities llevan el sello de la marca Courtyard. La renovación que tuvo lugar hace cuatro años fue “como sacar el edificio, llevarlo al cemento y hacerlo de nuevo”, recuerda Laura. Pero esta no es la única característica especial del hotel. “El hotel no luce como un hotel corriente”, comenta Laura. “No somos un Courtyard corriente, somos mucho más grandes en áreas públicas y empleados”, explica.
Pero en lo que sí se identifica el estándar de la cadena es en sus 263 habitaciones habitaciones tipo estándar, de lujo y suites, éstas últimas todas con vista al mar, que cuentan con internet gratuito. Además, ofrecen unos de los ambientes más limpios del área gracias a su política libre de humo. Uno de los estándares de la cadena a nivel corporativo. Para los fumadores se han creado áreas especiales que excluyen restaurantes y habitaciones, donde sólo se permite hacer en los balcones.
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La diferencia está en todas partes
El hecho de ser un Courtyard diferente le da ciertos privilegios al hotel. Uno de ellos es el de contar con un gerente de eventos. Con 3.000 pies cuadrados de espacio para reuniones tanto adentro como en las áreas exteriores el hotel ofrece diferentes espacios para hacer de cualquier tipo de evento un espacio para la productividad inspiradora y eficiente. “Tenemos un gerente de eventos que se dedica a todos los detalles, a planificar los menús, los requerimientos audiovisuales, transporte y habitaciones”, comenta Laura. Esta es una gran ventaja para aquellos que busquen realizar sus eventos en el hotel.
Para complementar la exitosa realización de los eventos, el área de banquetes también está a la orden del día. Con cuatro diferentes ofertas, el hotel busca satisfacer todas las necesidades de los viajeros, bien sea en viajes de trabajo, en viaje familiar, luna de miel y demás. El Carraba´s Italian Grill es un restaurante italiano con una oferta casual que ofrece exhibiciones de cocina abiertas para los visitantes, éste además ofrece el servicio de comida para la habitación. El Courtyard Café es un lugar abierto para desayuno y el Market Place es la tienda de víveres ubicada en el lobby. “El Tiki Bar sirve almuerzos y cenas y se presenta música en vivo en un ambiente muy acogedor”, comenta Laura.
Uno de los principales atractivos del hotel está conformado por las áreas abiertas. En total son tres acres de exuberante vegetación gracias a los cuales la propiedad ofrece suficiente espacio para tomar un baño de sol al pie de la piscina o un chapuzón en el jacuzzi, o bien relajarse bajo las palmeras. “Además, tenemos servicio de spa en nuestras cabañas”, afirma Laura. Los niños también tienen un amplio programa de actividades para hacer en la piscina.
Una cálida bienvenida
Con una constante renovación no sólo de su estructura sino de sus servicios, el Courtyard Oceanfront Miami Beach está siempre buscando la forma de atraer más visitantes pero sobre todo de fidelizar a los que llegan. “Los viernes y sábados, de 4 a 6 de la tarde, servimos campaña en la recepción, además todas las tardes hacemos galletas frescas y las servimos también en la recepción”, explica Laura.
Como parte de su propuesta, el hotel ofrece tarifas especiales para Latinoamérica que incluye desayuno para dos personas en habitación estándar y que empieza desde US$ 125. “Es una tarifa muy buena teniendo en cuenta que estamos localizados en la playa”, comenta Laura.
Con su privilegiada ubicación, en la Avenida Collins, el Courtyard Oceanfront Miami Beach está solo a escasos minutos de todo el entretenimiento de South Beach y del resto de la ciudad. Esto, sumado a sus siete décadas de servicio, y al sello de una marca con lo mejor de los estándares internacionales de calidad, hacen de este hotel una verdadera joya no solo arquitectónica sino de hospitalidad.
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