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Dos años después del paso del Hucarán Katrina, New Orleáns tiene una nueva historia qué contar. Con una industria turística renovada los visitantes al destino podrán encontrar una ciudad que renació de las ruinas y está más viva que nunca.
por Lyda Durango
Novedosos productos turísticos son el resultado de la recuperación del destino
Esa fortaleza se ve reflejada con mayor ímpetu en los programas “Coolinary” y “Sea un turista en su ciudad natal”, además de los paquetes de voluntariado creados por los hoteles que invitan a los turistas a vivir una nueva New Orleáns. Dos años han transcurrido y cuando se visita la ciudad la sensación es que la recuperación después del paso del Huracán Katrina es un hecho que la ciudad cuenta con orgullo.
Levantando de las ruinas
Cuando se hizo el anuncio de que el magnate de la propiedad raíz Donald Trump construiría la torre de lujo más alta de la ciudad, un condo hotel de US$ 200 millones que abrirá en el 2009, el mensaje fue claro: la ciudad está resurgiendo. Pero la industria hotelera ya había empezado a poner su grano de arena. Una muestra de ello lo constituyen hoteles como el Harrah´s Hotel & Casino, el Waldorf Astoria y el nuevo Hotel Marriott en el World Trade Center. El más reciente es el Hilton St. Charles Hotel que fue inaugurado en junio pasado. Un nuevo Hyatt abrirá en el 2009.
La inyección económica para la ciudad es algo para destacar. “La nueva torre Trump por ejemplo tendrá un impacto económico de $US 100 millones”, afirma Martha Martínez, directora de ventas del New Orleáns Metropolitan Conventions & Visitors Bureau. Gran parte de la recuperación del sector hotelero se debe a los fondos destinados para tal fin “que muchos propietarios de hotel utilizaron para remodelar y renovar”, explica la señora Martínez.
Tal es el caso del hotel boutique Internacional House. “La renovación elevará al hotel a un más sensual y sofisticado estado de glamour”, afirma Simone Rathle de la agencia de relaciones públicas Simoneink. El nuevo look estuvo a cargo de la diseñadora LM Pagano, famosa por haber diseñado las casas de Nicolás Cage y Jhony Deep. Al ser su primer proyecto hotelero, Pagano trajo nuevas ideas. “Fueron creados dos nuevos y amplios penthouses, ambos con un rico diseño de sus cielos rasos y terrazas privadas que ofrecen imponentes vistas del Rio Missisipi”, agrega Simmone.
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Creatividad y oportunidad
Las buenas nuevas no provienen solo de las construcciones que entran a enriquecer el panorama de la ciudad. Los hoteles, restaurantes y tour operadores han encontrado una oportunidad de renovar su oferta. Un ejemplo de ello lo constituyen los paquetes de voluntariado ofrecidos por varios hoteles de la ciudad. Cinco hoteles de la cadena Marriott, por ejemplo, empezaron a ofrecer un paquete de voluntariado una vez que se sintieron listos para volver a la escena del turismo. La nueva iniciativa de voluntariado está diseñada para hacer que los visitantes puedan recompensar a la ciudad durante su estadía. El paquete incluye accceso a un servicio especial de concierge que proporciona información al huésped sobre organizaciones locales de voluntariado para los visitantes que deseen ayudar a reconstruir la ciudad e incluye también un aporte de un 25% de contribución de la tarifa hotelera al programa Habitat for Humanity (organización sin ánimo de lucro que construye vivienda digna para personas de bajos recursos) en New Orleáns.
No obstante, otros programas están diseñados para entender la tragedia más allá de la reconstrucción. Gray Line Tours está ofreciendo desde el mes de enero del 2006, un tour para mostrar el grado de devastación del huracán Katrina y explicar la importancia de Nueva Orleáns dentro de la economía de EE.UU. El tour es presentado por un guía profesional, de una forma prudente y permite que los visitantes puedan ser testigos de la devastación que vivió la ciudad y que aún se observa en las afueras. Y es que para quienes viven el día a día de la ciudad, hay una sola realidad: “Fuera del Barrio Francés las cosas no se ven tan bien”, dice en tono lastimero David Roberts, guía de la empresa Historic New Orleáns Tours.
Lo que permanece
Tal vez parte del proceso de recuperación de la ciudad tiene que ver con que la música, la comida y la arquitectura forman una amalgama que ni el Katrina pudo alterar. En parte debido a que el daño causado por el hucarán afectó básicamente a los barrios alejados de las áreas históricas que son las más frecuentadas por los turistas. El barrio francés, el distrito de artes, el distrito Garden, el área de Audubon e el historic Algiers están intactos y siguen enriqueciendo el legado arquitectónico e histórico de la ciudad.
Y es que la autenticidad de New Orleáns como destino turístico ha tenido tanto que ver con su herencia cultural que difícilmente podría tragedia alguna acabar con el arte callejero, la gastronomía o las contrastantes culturas religiosas. En la escena gastronómica, nombres como Antoine´s y Commanders Palace llevan más de un siglo en las listas de los restaurantes más reconocidos de la ciudad y permanecen para deleite de los visitantes.
En Antoine´s, la tradición familiar que data desde 1840, es un legado invaluable. No solo porque es un restaurante que ha permanecido más de 165 años en manos de la misma familia sino porque es un lugar que ha visto la historia de New Orleáns por medio de la guerra civil, la primera y segunda guerra mundial, la gran depresión, las epidemias y hasta los huracanes. La receta es una combinación de excelente comida con excelente servicio. La música en vivo hace de las tardes y las noches momentos tan agradables que los visitantes querrán pasar más tiempo allí.
Pero si de tradiciones se trata qué mejor que visitar el lugar creador de la receta original del famoso Banana a la Foster. Brennan´s es uno de los pocos restaurantes del área donde los visitantes de Latinoamérica podrán encontrar servicio en español. Y el plato que no se puede perder es el famoso Banano a la Foster, creación de su fundador Owen Edgard Brennan. La historia se remonta a 1950, cuando New Orleáns era el mayor puerto de entrada de bananos provenientes de Centro y Suramérica. Owen y su chef Paul Blande pudieron encontrar una receta exitosa para promocionar el producto. Poco a poco se convertiría en un plato que rompería las barreras y se daría a conocer en todo el mundo.
Pero la escena gastronómica de New Orleáns se ha enriquecido también con la llegada de Emeril´s y los nuevos restaurantes de Jhon Besh. Desde que en el año 2001, August abrió sus puertas nada ha sido igual para una ciudad que se precia de tener más de 800 restaurantes en su área metropolitana. Una elegante atmósfera y un servicio refinado hacen de este restaurante de Jhon Besh uno de los menús más innovadores de la ciudad donde se combinan diferentes técnicas clásicas de la cocina de Lousiana. Adicionalmente, el chef ha permanecido atento a las necesidades de recuperación de la ciudad y diariamente sirve más de 2 mil desayunos a los trabajadores de St. Bernard´s Parish.
La otra arquitectura
Los famosos cementerios de New Orleáns forman parte de otro monumento que se conservó intacto con el paso del huracán. Al ser bóvedas construidas a altura debido al terreno húmedo sobre el que está establecida la ciudad, que la hace tan vulnerable a inundaciones, los famosos toures por el cementerio permanecen como un gran atractivo para los visitantes.
Muy cerca de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, el santuario más antiguo de la ciudad y que ofrece misas en español, está el cementerio St. Louis número 1, construido en 1798, donde pueden apreciarse tumbas de famosos y tumbas famosas. Una que abarca ambas categorías es la tumba de la conocida como la reina del vodoo: Marie Laveau. “Se trata de una de las tumbas más visitadas de los EE.UU., junto con la de Elvis”, comentó David Roberts, guía de la compañía Historic New Orleáns Tours.
Tomando como punto de partida este cementerio, el tour conocido como “Tour del cementerio y Museo vodoo” continúa hacia el conocido templo voodoo de la sacerdotisa Miriam. Una visita que agrega otro ingrediente a una ciudad donde lo sacro y lo divino parecen convivir en armonía. Una dualidad que la ciudad lleva consigo hasta el sus más diversas expresiones.
No parece gratis, entonces, que el nombre del equipo de football de la ciudad haga alegoría también a lo sacro. “Los Santos”, como un acto del destino, tuvo la capacidad, como muchas otras experiencias de la ciudad en los últimos dos años, de revivir la pasión por New Orleáns cuando en el 2006 tuvo su mejor temporada en la historia del equipo. Y lo que es todavía mejor: tuvo la capacidad de lograr recuperar para la ciudad la confianza y la unión que se habían perdido.
Se trata de una tarea en la que se han puesto de acuerdo todos. Literatura, souvenirs, arte, música, deporte y especialmente el turismo permanecen dispuestos a contar una nueva historia de la ciudad. Por eso, las autoridades de turismo no dudan en afirmar, como lo hace Martha Martínez, directora de ventas del New Orleáns Conventions & Visitors Bureau: “Cuando viajen a New Orleáns los visitantes van a tener la misma o una mejor experiencia después del Huracán Katrina”.
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